Parece que los alumnos de tercero de Elisa Mariezcurrena, de la EPB N°81, una docente de esas que le ponen ganas y énfasis a la lectura, después de leer “El inventor de la calesita”, propusieron escribir otros cuentos con nuevos personajes y distintos inventos. El resultado quedó buenísimo, y aquí te lo acerco para que lo disfrutes:
Tercero Primera
PANCHO DE LA SALCHICHA

Hace muchos años en un país que no sabemos cómo se llamaba, vivía Pancho de la Salchicha. Pancho era un gran inventor. Sus inventos más conocidos eran: una hamaca, un sube y baja y un pasamanos.
Esta vez Pancho inventó algo brillante. Tenía una enorme escalera azul y una gran tabla deslizante multicolor. El inventor subió por uno de los escalones, se sentó en la cima de esa montaña colorida y aunque se sentía mareado y con un poco de miedo, no lo pensó más y se lanzó por la tabla.
Tan rápida fue la bajada que pasó de largo, hizo un profundo pozo y llegó a un túnel subterráneo.
El túnel era largo, extraño y oscuro. Allí encontró arañas, gusanos, lombrices y toda clase de bichos amigables. Pero también descubrió huesos del esqueleto de un animal que eran desconocidos y por ello decidió quedarse a investigar.
Tiempo después juntó todos los huesos y armó un GIGANTOSAURO. Pancho decidió llevarlo al Museo de Ciencias Naturales.
Tercero Segunda
QUIQUE DE LA MORA

Hace pocos años en un país que no sabemos dónde queda ni cómo se llama, vivía QUIQUE DE LA MORA. Era un famoso inventor de cosas inusables, como por ejemplo: sombreros para árboles, capas de agua para Doña Lluvia, y una estufa para cuando don Sol tiene frío.
Pero esta vez inventó algo grandioso. Juntó chapas, madera, tablas, tornillos, clavos, fierros, unos caños, muchos carritos de supermercado, algunos asientos de autos viejos en desuso, y muchísima pintura azul, roja, verde y amarilla.
Quique tomó los caños y los soldó construyendo dos vías tan largas y altas que llegaban casi hasta el cielo. Después apoyó en las vías los carritos de supermercado y adentro colocó los asientos de autos, con cinturones de seguridad.
Quique de la Mora se subió al primer carrito y lo puso en marcha. Se abrochó el cinturón de seguridad y apretó el acelerador. Salió suavemente primero, pero después con el envión tomó tanta velocidad que salió disparado hacia el cielo y aterrizó en la luna.
Allí pasó unos días investigando, pero un día llegó un astronauta en una nave espacial que tenía la misión de rescatar a Quique para mostrarle que en la Tierra su invento era un gran éxito, que funcionaba en un parque de diversiones y lo llamaban: MONTAÑA RUSA.
Quique fue al parque y vio cómo se divertían los chicos. Le gustó tanto que ahora está juntando esqueletos, telas de arañas, fantasmas y vampiros para inventar un tren que provoque mucho miedo en el parque.
Elisa me dijo que aún falta el cuento de Tercero Tercera, así que lo espero ansioso. ¡Gracias Elisa, gracias chicos! Y felicitaciones: creo que entre ustedes hay más de un escritor. No dejen de enviarme otras creaciones.