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De manera constante recibo mails de padres preocupados porque sus hijos no muestran interés por la lectura de libros. Padres que conocen las innumerables ventajas que proporciona el ejercicio de leer en el desarrollo y crecimiento de un chico, pero que no terminan de encontrarle la vuelta para atraerlos al maravilloso mundo de los cuentos.

Por eso desde hoy quiero empezar con esta nueva sección, que más allá del aporte de los que saben y bien marcan la necesidad de soluciones de fondo y políticas de estado, pretende ser un pequeño granito de arena con ideas y sugerencias que pueden ponerse en práctica de manera cotidiana.

Para ello, qué mejor que pedirle ayuda a mi amiga y especialista en promoción de la lectura Silvia Finder Gam que, entre otra multitud de actividades que realiza, es la responsable de la sección “Ideas para el Aula” de mi sitio, con proyectos de lectura desarrollados para mis libros.

Desde hoy, entonces, vamos a compartir frecuentemente con Silvia el valor de su experiencia y creatividad para despertar en nuestros chicos el placer de leer.

Ojalá que te sirva y que te sumes vos también con ideas, consultas o experiencias al respecto.

¡Dale, Silvia!

Estrategias par acercarnos a los libros
Por Silvia Finder Gam

Desde aquí comenzaremos un diálogo diferente, para poder afrontar juntos una situación que nos preocupa y transformarla mediante hechos concretos, en algo que nos ocupa.

Me refiero al hecho de que nuestros hijas, nietas, sobrinas, etc, no leen.

Existen estrategias para lograr la atención de ellos y la aproximación a los libros.

Con Fernando estamos interesados en que todo aquello que cada uno de nosotros utilice como recurso válido, sea difundido, así podremos compartir experiencias y sentirnos grandes exploradores en el fabuloso mundo de la literatura y la mente infanto-juvenil.

Hace unos días, una amiga me contó que su hijo que ya lee y escribe y tiene 8 años, no se duerme si ella o su papá no le leen un cuento. A pesar de eso, no logran que él se lleve un libro a la cama para leer solo.

Le pregunté en qué lugar físico se colocaban para leerle el cuento y me dijo que se sentaban en una silla frente al nene y lo hacían desde allí porque si se tiraban sobre la cama, se dormían.

Primer punto:
¿Por qué los cuentos se leen sólo a la hora de dormir?
Si queremos disfrutar de los mismos, busquemos otro horario, o por lo menos, agreguemos otro horario más.

Segundo punto:
Yo recuerdo a mi mamá leyéndome “De los Apeninos a los Andes”, sentada a la par mía y mostrándome el libro.También la recuerdo tirada en el suelo, recostada boca abajo, con el libro en el suelo colocado entre las dos, de tal forma que ambas lo mirábamos.

¿Será por eso que yo aprendí a leer “sola” a los cuatro años?

Me gustaba su tono de voz, sus inflexiones, sus silencios, sus pausas, la manifestación de sus emociones mientras me/se leía cualquier historia. Y yo quería disfrutar como mamá, vivir los personajes como ella, así es que comencé a imitarla.

¿No es éste un primer paso inteligente?

Espero comentarios, sugerencias y que nos cuenten su experiencia.

Desde aquí plantearemos recursos para lograr nuestro objetivo:
que nuestros chicos lean.

Un gran abrazo mullidito como osito de peluche.

Silvia Finder Gam

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