El avance de las nuevas tecnologías ha permitido terminar con la imagen romántica del escritor encerrado en un cuarto alejado del mundo exterior, sumergido en una profunda soledad creativa. Al menos eso es lo que han intentado diversas experiencias realizadas en el pasado, en una búsqueda por determinar si una ficción puede ser creada de manera colectiva.
Durante el verano del 2005, el escritor Federico Andahazi y los lectores del diario Clarín, se embarcaron en nuestro país en la escritura conjunta del folletín Mapas del fin del mundo. El autor escribió el comienzo de un texto, luego los lectores podían completar la trama a través de la creación de personajes o nuevas historias relacionadas que enviaban por e-mail. Andahazi fue construyendo el relato con los diversos aportes y opiniones.
En el año 2006, alumnos de la Universidad de Deusto, España, organizaron una experiencia similar a través de la web y con participación abierta, sobre textos iniciados por Juan José Millás (en castellano), Jon Arretxe (en euskara), y Laura Espido Freira (en inglés).
En el 2007, la editorial inglesa Penguin Books lanzó un proyecto de escritura colaborativa al que denominó A Million Penguins (Un millón de Pingüinos).
La Wiki-novela, denominada así por seguir el modelo de Wikipedia, la enciclopedia virtual que se nutre de los aportes de sus lectores, permitía que los escritores colectivos pudieran añadir hasta 250 palabras cada vez que entraban a la novela, y un equipo de editores de Penguin y de la Universidad de De Montfort se encargaban de moderar la página. Más de 1500 individuos contribuyeron a su creación, en lo que el presidente de Penguin definió como “no la más leída, pero posiblemente la novela más escrita de la historia”.
Si bien estos ejercicios tuvieron resultados dispares, y no siempre buenos, sin dudas han abierto un camino a la experimentación que permite plantearse si no estará tomando forma el género del futuro.
Al mismo tiempo me pregunto si estos desarrollos no son interesantes para ponerlos en práctica en las aulas.
Vos dirás.
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El libro jamás va a desaparacer. Creo que la gente necesita cosas concretas, y entre ellas está el libro con la posibilidad que brinda de abrirnos la mente y el alma.
Por que sacarlo de circulacion?
Para que?
O acaso que pretenden? que en el futuro solo nos comuniquemos mediante computadoras?.
MMM, No lo concibo de esa manera.
Estoy de acuerdo con Nicolás.
El libro, ese que se puede tocar, oler sus páginas, sentir el olor a tinta, siempre va a existir.
SFG
Yo creo que los libros “clásicamente” escritos, es decir escritos por un solo escritor, siempre van a existir, por suerte. Pero esta idea de escribir un libro grupalmente, con gente de todas partes del mundo, o del país, o del aula, me parece super creativo y divertido y creo que también estimula a la colaboración y al esfuerzo por un bien común. ¡Creo que sería una gran idea para llevarla a las aulas!
Claro que después de armarlo “virtualmente” también me gustaría verlo en un papel…con sus tapas y todo…
No le veo gran futuro como género.
Sucede que en realidad no creo que sea una verdadera creación colectiva; el caso de “Mapas del Fin del Mundo” es una creación de Andahazi que tomó algunas ideas y sugerencias que la gente que le enviaba via mail, pero la obra no deja de ser de él, los otros ejemplos no los conozco, pero para mí una buena ficción no puede lograrse de esa forma.
No obstante considero que es un buen ejercicio para llevar a las aulas (más allá de lamentables limitaciones como que en muchas escuelas públicas no haya internet y en algunas ni siquiera compu), me hizo acordar a un juego que hacíamos cuando estaba en 5° o 6° grado de mi Primaria: alguien empezaba una historia y escribía 4 o 5 renglones, luego doblaba la hoja de modo que sólo se leyera el último renglón y el compañero debía continuar la historia. Algunas veces quedaban cosas divertidas.
De acuerdo con Nico, Silvia y Melina, el libro tal como lo conocemos espero que no desaparezca nunca.