Corría el año 1971 y Michael Hart estudiaba en la Universidad de Illinois, en donde trabajaba con uno de los ordenadores principales del Laboratorio de Investigación de Materiales de la universidad. Allí se le ocurrió que el mayor valor creado por las computadoras no sería otro que el de almacenar, recuperar y buscar lo que estaba guardado en las bibliotecas. Decidió entonces hacer disponibles obras de literatura de forma gratuita y electrónica, en la seguridad de que algún día, aunque en ese momento no existía la internet tal como la conocemos hoy, los ordenadores estarían disponibles masivamente. Para hacerlo realidad, tipeó en su máquina la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y se la envió a todos los que pudo en la red.
Así comenzó el Proyecto Gutenberg, una biblioteca de libros electrónicos gratuitos, que ya existen físicamente, que hoy cuenta en internet con más de 20000 títulos disponibles (y 100000 en las webs afiliadas al proyecto) divididos en lo que denominan “Literatura liviana y pesada”. En la primera categoría entran libros como “Alicia en el país de las maravillas” o “Peter Pan” (no “livianas” en sentido despectivo sino por la amplitud del público que puede acceder a ellas), mientras que en la segunda incluyen obras como la Biblia, otros documentos religiosos, Shakespeare, etc.
Los textos a los que se puede acceder son de dominio público (nunca tuvieron derechos de autor o han expirado) o tienen derechos pero cuentan con el permiso de sus escritores. Uno de los objetivos de este proyecto es que la mayor cantidad de gente, en la mayor cantidad de idiomas (si bien la mayoría de los textos están en inglés, hay muchos en otros varios idiomas), y de la manera más simple, pueda acceder a la literatura como una forma de “cortar los barrotes de la ignorancia y del alfabetismo”. Es una sociedad sin fines de lucro que basa su existencia en el apoyo de decenas de miles de voluntarios.
Si te interesa saber más, entrá a www.gutenberg.org
Enviar este artículo por e-mail
