La escritora Juliana Zabala creó su primera historia cuando tenía sólo seis años. Hoy, con nueve ya cumplidos, comparte en este espacio uno de sus últimos textos con un final sorprendente:

¿En la escuela?
Por Juliana Zabala


Kiara estaba distraída, como siempre, pensando en la fiesta de mañana, en el libro de ayer o en el capítulo del “Zapping Zone” que van a pasar el adelanto de la peli La Tierra y no se lo puede perder… Pero el profesor y toda la clase la estaban mirando, y Kiara no sabía, los chicos cantaban: “Kiara se durmió, ¿cuándo despertará?, quizá mañana, quizá cuando los chanchos puedan volar…”, y la clase estallaba en risas, claro, mientras, Kiara seguía en las nubes. Como siempre cuando llega a su casa, se sienta a ver las carpetas con su mamá, que siempre le dice: “Kiara, ¿por qué la carpeta vacía?”. Kiara responde: “hoy no tuvimos tiempo a trabajar porque el profe se pasó las 5 horas explicando lo del calentamiento global”. Kiara mentía de nuevo. Su mamá ya sabía la verdad e iba todos los días a hablar con el profesor, Kiara era muy distraída y le costaba mucho concentrarse… Cierto día a la hora del recreo, tocó la campana; cuando Kiara se quedaba sentada en su banco todos corrían emocionados para llegar al lugar donde podían correr y hacer lo que ellos quisieran, Kiara miraba el aula y no se daba cuenta de que ya nadie quedaba en ese ambiente escolar, aburrido y sucio. Volvió a tocar el timbre, todos entraron, y así hasta el horario de salida, cuando el timbre volvió a tocar y el aula se vació por completo… Mejor dicho, no del todo: quedaba Kiara. Cuánto se preocupó la madre al ver que su hija no llegaba, cuánto se preocupó Kiara, cuando volvió a entrar en sí, al verse encerrada en aquella pocilga… Miró a su alrededor y divisó la puerta del aula abierta, por lo que no se preocupó y se paró para, en ese instante, salir de allí… ¡Cuando la puerta se cerró! Kiara se empezó a desesperar y quiso huir; logró pasar por una ventana, pero se perdió mas todavía y así estuvo hasta las 5, el horario en que entraban los agentes de limpieza, pero no llegaron. Kiara divisó que a lo lejos había una escalera que le permitiría divisar una puerta… La fue a buscar, pero era tan solo un poste de luz… En un momento sintió que se caía a un pozo y despertó… se había dormido… Por suerte todo había sido un sueño, y desde entonces Kiara fue muy atenta y nunca más volvió a dormirse en clase. Un buen final, ¿no?

FIN

¡Felicitaciones, Juliana! Seguí por este camino.

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