No te pierdas este cuento de la escritora Juliana Zabala, quien con nueve años refleja el pensamiento de muchos otros chicos sobre el mundo que hemos construido los adultos:

Elena y la Máquina del Tiempo
Por Juliana Zabala

Elena es muy curiosa, tanto que la pudo su curiosidad. Comprendió algo muy triste… Cierto día, Elena, fue a la casa de su abuelo, un buen científico, que estaba por dejar a la luz su último invento… La máquina del tiempo… Pero Elena no aguantó la curiosidad, se metió y tocó un par de botones de colores, que prendieron luces e hicieron ruiditos, pero Elena no prestó atención y abrió un portal interminable, en el que los colores se unieron por primera vez… Una sensación de vida a pleno, una sensación no sentida nunca antes… Y no pudo esperar, el olor a nieve y la sensación de sol en sus brazos era increíble… Era un túnel imposible de terminar… Un túnel ya finalizado… Bajó y vio muchísimos trajes retro que la estaban esperando. Anteojos violetas y verdes, vestidos cortos musculosa y muchísimos pares de zapatos de colores, con tacones o sin, altos o bajos. Mucha música en una gran sala decorada con flores. Olor a Jazmín y a Rosa, delicioso. Pero entraron un par de personas que no eran tan parecidas al resto y se pelearon. Se fue. Lo que ella buscaba era vivir en un lugar en paz, sin odio ni peleas. Encontró otra época, la que parecía perfecta, nuestras raíces… Donde conoció otra cultura ideal, pero no duró mucho, los españoles y las tribus enemigas atacaban todos los días. Era muy violenta. Pasó a la Colonia. No le gustó, eran muchas protestas… Demasiado lío. Se fue. Volvió a la actualidad, y comprendió que no había paz, en ningún momento, no valía la pena seguir buscando, era inútil… Por eso lo chicos pedimos: ¡¡¡PAZ!!!

Juliana Zabala

¡Gracias, Juliana! Y a seguir creando.

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