En la última página de la revista de La Nación de este último domingo, Guillermo Jaim Etcheverry escribió, bajo el título “Escrito a mano“, una serie de relexiones a las que adhiero y en las que quisiera detenerme. Si no leíste su columna, te cuento que trata sobre la necesidad de no dejar que la letra cursiva caiga en desuso, no por un tema nostálgico sino por una verdadera emergencia cultural. Nos recuerda que mientras las computadoras favorecen un pensamiento binario, “la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos de otros“. Propone que los sistemas de escritura (caligrafía-computadora) convivan, y menciona para ello a Umberto Eco, entre otros: “sería auspicioso que los niños aprendieran caligrafía, para educarse en lo bello y para facilitar su desarrollo psicomotor“. Una nota, en fin, para pensar y no perderse.
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