Un poco de ánimo para escritores inéditos
En su revista de este último domingo, El País publica una interesante entrevista a John Boyne, autor del libro “El niño con el pijama de rayas“, que trata sobre el Holocausto y fue pensada inicialmente para un público entre infantil y juvenil pero terminó atrapando a lectores de todas las edades en casi 40 idiomas y con cinco millones de copias vendidas.
Si escribiste un libro pero, a pesar de tu esfuerzo, todavía no conseguiste publicarlo y la frustración te está ganando, quiero compartir con vos algunas respuestas de Boyne quien, aún con varios libros publicados, seguramente hará que te identifiques y sientas que no todo está perdido. Mirá:
“No tuve suerte. Me costó mucho llegar hasta aquí. Antes de El niño con el pijama de rayas había escrito cuatro novelas que no vendieron suficiente y no habrían podido sostener una carrera. La vida que llevo hoy no tiene nada que ver con mis primeros años, muy difíciles, muy estresantes, siempre arruinado, convencido de que mi escritura no interesaba a nadie.”
“Lo sentía profundamente, creía que estaba fracasando realmente. No tenía ninguna fortuna, trabajaba todos los días, a lo bestia, en la librería y en mis obras. Pero decidí dejar mi puesto de vendedor porque no me permitía afrontar a tope la literatura.”
“Mi éxito se lo debo a haberme negado a aceptar lo que las editoriales me tenían reservado. Un “no” que se iba a producir en cualquier momento. La clave fue demostrarles a las claras que no estaba acabado. Es lo mejor que he hecho en mi vida.”
“La enseñanza fue definitiva. Si tienes una historia en la cabeza, déjalo todo y escríbela. El que resiste gana.”
¡Gracias, John! Por el ánimo y por dejarnos saber que a todos nos pasa más o menos lo mismo.
Enviar este artículo por e-mail


Que interesante historia
Yo algunas veces he sentido ese leve sentimiento de de pensar que mi escritura no le interesa a nadie. Pero con el tiempo, no puedo controlarme y siempre termino escribiendo alguna historia. Interesante historia de vida.
Saludos!
Es una sensación que he experimentado… De alguna manera saber que detrás de un “no” hay una luz, es signo de esperanza, que la vara con que se miden las palabras o las obras puede variar, es alentador!!! Gracias por este artículo.
Yo creo, como vos Mariela, que un “no” es una palabra que genera luchas renovadas. Ahora, cuando uno espera y no hay ni un “no” ni un “si” ni un “no se” se genera un desgaste inútil, una energía negativa que corroe.