Franja Conflictiva
Por Silvia Finder Gam

Parte de mi trabajo transcurre en las escuelas. Más específicamente en las Bibliotecas de las escuelas. Tengo el placer de pertenecer al Plan de Lectura, lo que me da la posibilidad de trabajar en el estímulo a la lectura en diferentes establecimientos. Los niños y las niñas palpitan las historias subyugados por los personajes que los autores inventan, por los sucesos que se avecinan, por los argumentos, en fin, por la literatura.

Sin embargo, las y los docentes me hablan de una franja conflictiva que tiene que ver con los alumnos de 5°, 6° y 7°. Comentan, no sin preocupación, que no encuentran cómo hacer para atraerlos y que escuchen.

Siempre les digo a los chicos y chicas que me escuchan, que para ser un buen lector, hay que ser un buen elector. Se asombran, se miran, cuchichean, pero cuando les formulo la pregunta “¿qué cosas te interesan?”, comprenden.

Los adultos tenemos que hacer una lectura del grupo al que vamos a dirigir una acción: es importante que preguntemos, que indaguemos, que escuchemos lo que los chicos piden y necesitan. A partir de allí debe existir una selección de textos para compartir con ellos. ¿Se entiende lo de compartir? No es lo mismo que imponer.

Es cierto que estamos muy cubiertos de información audiovisual, de adelantos tecnológicos, pero nada suple el encanto del perfume del papel entintado, de la suavidad o rugosidad de las páginas y del protagonismo como lectores. Entonces, y sólo a partir de esa charla, en la que incorporamos a los chicos en la elección de los contenidos, vamos a poder dar un paso en la atención de ellos.

También es imprescindible que los adultos leamos, disfrutemos y seamos buenos electores. Generalmente los chicos dicen que no quieren leer porque les aburre, se cansan, porque es muy largo y prefieren jugar con los juegos electrónicos o ver televisión. Allí es donde debemos mostrarles lo que sucede con ellos cuando los observamos jugar con los jueguitos: se posesionan, hablan, protestan, viven las acciones como si fuesen ellos los que las realizan. Asumen el protagonismo. Y es aquí donde aparece el libro: los chicos tienen que entender el protagonismo que cobra el lector porque es el que decide cómo son los personajes, cómo hablan, cómo caminan, los colores de los paisajes, la velocidad de las acciones que describe el autor. No todo puede estar escrito, es allí, en esos espacios, en los que el lector pasa a tener un rol principal y decisivo, tal cual sucede en los video-juegos.

¿Qué opinan? ¿Nos tiramos juntos/as a la pileta y probamos? Consultémonos y escuchemos las opiniones de todos/as.

La brujita Amalalectura insiste.
SFG

Enviar este artículo por e-mail Enviar este artículo por e-mail

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...