Por Silvia Finder Gam
Mientras pensaba y aparecían mil y una ideas para jugar con la literatura, apareció de pronto en mi mente, el recuerdo de mi familia. Mi papá, actor, director y dramaturgo, necesitaba un “verdadero trabajo” para traer el pan a la mesa. Por eso se dedicaba al corretaje de tejido de punto (o sea, vendía pulóveres, sacos, y todo aquello que la industria textil de aquellos momentos traía a sus manos). Mi madre, actriz y docente de teatro, era MUY lectora y solía decirle a papá que él tenía el talento en la planta de los pies porque no leía (entiéndase que lo expresaba así por lo del corretaje). Sin embargo, yo veía que mi papá sabía muchísimas cosas y que conocía una vasta literatura. ¿Cuándo la había leído, cuándo tuvo esa oportunidad? Él solo había cursado hasta 6º grado y siempre se había destacado en lengua y literatura. Pero eso no era suficiente para saber lo que sabía. Mi mamá tenía a sus padres (ergo, mis abuelos) que habían terminado la primaria en Europa y para cultivarse leían muchos libros, dos diarios y suplementos de Cultura. Iban al teatro. Disfrutaban del cine. Mi abuelo paterno había sido actor durante su juventud en el Imperio Austro Húngaro y aquí, en Argentina se dedicó a la tapicería para poder vivir.
Estas imágenes rondan en mi cabeza cada vez que trato de decodificar y entender MI CAMINO LECTOR. ¿Por qué? Porque hacen que aparezcan en mi memoria MIS TEXTOS INTERNOS. Aquellas LECTURAS de la vida que marcaron mis ganas de leer y me aportaron los estímulos necesarios para acercarme a los libros.
Mi papá conocía los monólogos de las obras de Shakespeare gracias a mi abuelo que los recitaba para que los escuche. Le fascinaba la poesía y su oído musical era excelente y cantaba y componía además de escribir. Leyó más de mil obras de teatro para seleccionar repertorio y para actuar. Pertenecía a uno de los teatros independientes más prolíficos de las décadas pasadas. Como siempre cantaba y jugaba conmigo al juego de las rimas, armando un verso y dejándome a mí la tarea de concluirlo rimando, hizo que me fascinaran las poesías y la música.
Mamá, como ya lo conté en entregas anteriores, me leía los libros por capítulos. Me fascinaba su voz y su composición de los personajes. Todos los juegos que compartíamos tenían que ver con personajes de cuentos. Las canciones que cantábamos, generalmente tenían letra de grandes poetas. Eso me lo hacían notar. Me hablaban de los escritores. Me contaban sus vidas. En mi imaginación, ellos eran “amigos/as de mamá y papá”.
Recuerdo el día en el que mamá me hizo escuchar el disco de Leda y María (Leda Valladares y María Elena Walsh) “Canciones del tiempo de María Castaña”, con todo el Romancero Español. Allí conocí el Romance del Enamorado y la Muerte. Nunca olvidé su letra. También veo, como si fuera hoy, a mi abuela cantándome las canciones “picarescas” del cancionero de su pueblo, con una poesía divertida y a la vez muy naif. Todo eso hizo que se forjara en mí una inclinación determinada hacia las letras y hacia los libros.
Aquí va nuestro desafío de vida : ¿cómo formamos nosotros/as esos textos internos en nuestros/as niños/as? ¿Cuáles son los tuyos? ¿Qué recuerdos tenés de las nanas que te cantaban, de los libros que te leían, de los juegos compartidos?
Saben, a mí me encantaba leer los cuadros de Picasso y los de Degas. Con ellos armaba historias, encerrada en mi cuarto. ¿Y ustedes?
SFG
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Silvia,que bella tu historia,no de casualidad sos la persona que uno disfruta al estar contigo,mientras leia veia a tu padre y a tu madre y a ti,casualmente hace ya un tiempo por el trabajo de la bebeteca he estado leyendo sobre el camino lector,donde comienza y de que manera tan fuerte se aloja en la memoria y en cada rinconcito de su piel para siempre fformando parte no solo de su historia lectora sino de su vida,Yolanda Reyes en su libro La Casa Imaginaria habla de este tema tan importante que es el comienzo del camino lector en la infancia,me emociono cada vez que mis hijos me cuentan como escuchaban mis cuentos que a veces se los acortaba,y las canciones aunque seguramente desafinadas forman hoy parte de su caudal…gracias por compartir y un beso enoooorme…
Querida Silvia: que importante que estés trabajando con tu recorrido lector. Y que importante que lo hagas circular en un medio como este donde se puede fomentar que muchos docentes te imiten. Esa historia de nuestras lecturas es lo que nos permite construirnos como sujetos y sobre todo que nos permite colaborar con nuestr@s hij@s y estudiantes en sus propias construcciones subjetivas.
Te cuento que en este momento estoy armando un coloquio para presentar en el final de mi diplomatura de Lectura y Escritura en FLACSO y justamente mi tema tiene que ver con las historias lectoras de l@s docentes ya que eso determina en gran medida el amor con que puedan o no transmitir conocimientos a sus estudiantes…
Mi historia lectora no se parece a la tuya.Mi mamá es maestra, aunque no ejercio mucho tiempo despues de que yo naciera. En su tiempo libre siempre tiene una novela a mano. Eso si, no me leía en voz alta…De eso se encargaba mi tio Juan. Es el hermano de mi papá. Estuvo exiliado mucho tiempo y cuando nos visitaba siempre traia alguna novedad que leiamos durante las vacaciones, tod@s junt@s, compartiendo la lectura. Nuncame voy a olvidar de cuando trajo “VIVEN” y las noches en la casita de la playa escuchando atentamente su lectura…
Mi viejo dejó en 3º año la enseñanza formal pero nunca dejó los libros. En su mesa de luz siempre había 3 o 4 libros. Uno de ellos era la biblia…y era ateo…Siempre me decia que le apasionaba la historia que cuenta la biblia.
El me indujo a leer a Tomas Mann y a Garcia Marquez cuando yo tenia 13 años. Y tambien me decia poesias que memorice casi sin darme cuenta: te dejo la más asquerosa que aún hoy se la digo a mis estudiantes para engancharlos a leer poesía (nunca me falla)
ME GUSTA UN CEMENTERIO
DE MUERTOS BIEN RELLENOS
MANANDO SANGRE Y CIENO
QUE IMPIDA RESPIRAR
Y ALLI UN SEPULTURERO
DE TETRICA MIRADA
CON MANO DESPIADADA
LOS CRANEOS MACHACAR
ME GUSTA VER LA BOMBA
CAER MANSA DEL CIELO
Y LUEGO ALLI EN EL SUELO
QUE ESTALLE
QUE SE AGITE
QUE RALLOS MIL VOMITE
LA MUERTE POR DOQUIER
JOSE DE ESPRONCEDA (SIGLO XIV)
Espero no haberl@s asustado con esto
Un abrazo para todos y todas quienes leen este blog tan interesante.
Gracias María del Carmen y gracias Ruth por compartir con tod@s éstas pequeñas historias lectoras.
Espero que si se siguen acordando de cosas las compartan .
Yo recuerdo que como no quería comer, mi mamá me hacía un”paragüitas” con los gajitos de las mandarinas y me decía , marcando el ritmo:
TU ME DAS UNA COSA A ME
E YO TE DOY UNA COSA A TE
Y allí iba el gajito a mi boquita y yo repetía lo mismo y le daba en la boca a mi mamá parte de esa fruta.
Eso hizo que con el tiempo, yo jugara con ella a cambiar las palabras de esa rima y buscara para eso, palabras difíciles en el diccionario para superar las que decía ella.
Buena táctica para el uso del diccionario!.
SFG
Ruth:
Me queda una duda ¿Espronceda no lo escribió en el siglo XIX ?
Yo recuerdo una poesía de Quevedo
—-ESTEFANÍA———-_
ESTEFANÍA , FLACA Y DELGADA MUJER
QUE BIEN AGUJA PUDO SER
PUES UN SÓLO OJO TENÍA.
FLACA, ESQUELETO DE ALAMBRE
SOBRE SUS HUESOS VANOS
YACEN TAMBIÉN LOS GUSANOS
QUE SE MURIERON DE HAMBRE.
Mis alumnos no podían creer que eso se hubiera escrito en el 1600 y tantos.
SFG
Sil: mi papá siempre me dijo que pertenecia al siglo de oro español…mirando en internet aparece en el siglo XIX….será el mismo??
me encantó Stefanía!!!
BESOS
Si, Ruth, es el mismo.
SFG