Transformaron un calabozo en una biblioteca para los más chicos.
Parece broma, pero no lo es. Al contrario, se trata de una iniciativa muy creativa y seria de los vecinos del barrio Comercial, de la capital cordobesa, en donde había un viejo destacamento policial y alguien tuvo la buenísima idea de adaptarlo para que los chicos lo usen para dibujar, compartir cuentos y participar de talleres recreativos.
“Es un orgullo transformar un lugar de represión en un sitio de libertad, de expresión y pensamiento”, dijo Rosa Maldonado, una de las vecinas que participaron de la construcción de la pequeña biblioteca.
La salita está ubicada en la plaza central del barrio, y las manchas de humedad y la oscuridad típica de una prisión, dio paso a las témperas de colores y los juegos de los diez chicos de 8 a 12 años que participan de los talleres.
Felicitaciones a los protagonistas de esta movida, que más que noticia es un verdadero símbolo del valor de los libros y la lectura.
(La Voz del Interior, Córdoba, Edición Digital, 23/07/08).
Gracias Finder, mi corresponsal de lujo.
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