Esta semana estuve en la ciudad de Olavarría, invitado a participar en la “17ª Muestra Libros en Olavarría”.

De la mano de mi amigo y bibliotecario profesional Diego Rojas, activo colaborador de esta muestra, lo primero que hicimos antes de la charla programada, fue visitar la escuela en donde él trabaja. Así llegamos al Colegio “Fray Mamerto Esquiú”, donde fui recibido con mucho cariño por Betty y Cristina, directora y vice del cole, y también por Gaby, maestra de tercero, y Guille, preceptor y doble de Ginóbilli. Pasé un rato lindísimo con los chicos de tercer grado, charlando, narrando cuentos y haciendo bromas y un poco de magia.

Y me llevé dos grandes sorpresas: la primera fue ver un muñeco de “Repugnante”, la mascota de “Supersucio”, magistralmente realizado por Gaby y sus chicos.

Y luego presenciar en el comedor del colegio una interpretación de mi libro “La oficina de los besos perdidos” actuada por los mismos chicos. Imposible no emocionarme ante el esfuerzo, la dedicación, las ganas y el amor que me transmitieron esas criaturas. Me fui todo blandito, convencido una vez más de que, si el corazón es grande, puede más que la falta de recursos. ¡Felicitaciones al cuerpo docente por el maravilloso laburo que hacen! ¡Y gracias a mis amiguitos por el momento inolvidable que me hicieron pasar!

De ahí seguimos viaje con Diego hasta el Palacio San Martín (la Muni), en donde a las seis de la tarde comencé mi presentación en el Salón Azul. Previamente quedé impactado al atravesar la exposición, con stands de editoriales, librerías locales y zonales, y me alegré al ver el compromiso puesto en acción por parte de las autoridades al servicio de esta movida.

La gente que me esperaba en el Salón Azul me llenó de energía con su buena onda. Allí pude conocer finalmente a la seño Elisa Mariezcurrena y sus alumnos, con quienes sólo habíamos intercambiado mails, y quedé encantado. Nos divertimos, nos reímos mucho, leímos muchos cuentos y, como si fuera poco, Diego Rojas narró un cuento de “Supersucio” que fue leído, al mismo tiempo y con lenguaje de señas a cargo de la seño Daniela, a un grupo de chicos hipoacúsicos del Instituto de Enseñanza Oral (IDEO) que estaban presentes y habían trabajado con el libro. Era la primera vez que presenciaba algo así con uno de mis cuentos, y te aseguro que fue una experiencia única para mí. Además, al terminar la charla, los chicos de IDEO me regalaron un montón de buenísimas ilustraciones que habían realizado sobre el “más asqueroso de los superhéroes”. ¡Genial!


Firmando ejemplares en el Salón Azul.

Sólo me queda decir GRACIAS así de grande para Diego y el resto de la gente, grandes y chicos, que me hicieron sentir tan pero tan bien rodeado de tanto afecto. Y ojalá que no pase mucho tiempo para que nos volvamos a encontrar.

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