Sigo mostrándote partecitas de mis libros para que los conozcas. Hoy te invito a leer un poco del cuento El último monstruo, de mi libro Cuentos de Monstruos, Brujas y Ogros, publicado por Editorial Atlántida:
El último monstruo
Era una de esas noches lindÃsimas en las que la luna está grande y brillante como el sol y las estrellas parecen amontonarse a su alrededor para admirarla.
BenjamÃn dormÃa y mientras dormÃa soñaba, y mientras soñaba se agarraba a la almohada que estaba suave, mullidita y llena de pelos. ¿Llena de pelos?
BenjamÃn se despertó sobresaltado. Tanteó en la oscuridad buscando el interruptor de la lámpara hasta que logró encender la luz, y entonces lo vio: un pie enorme, de color verde con verrugas negras del tamaño de una aceituna negra, llena de pelos duros como las púas de un cactus. Estaba apoyado sobre su almohada y BenjamÃn se habÃa dormido sobre esa cosa repugnante. Miró mejor, se restregó los ojos y, horrorizado, descubrió que el pie pertenecÃa a un monstruo gigante que roncaba plácidamente con su cabezota recostada en el otro extremo de su cama. Paralizado por el susto, gritó:
- ¡Ahhhhhhhhhhh! ¡Un monstruo!- y el grito despertó al monstruo quien, asustado, gritó tan fuerte como BenjamÃn. Luego, con una voz grave y áspera como una lija, trató de calmar al niño:
- ¡Tranquilo, muchacho, no te haré daño! Tú me conoces…
- ¿Te… conozco?- preguntó BenjamÃn, que ahora estaba colgado de la lámpara del techo, temblando.
- ¡Pues, claro! Soy Viscoso, el que sale de tu armario para asustarte desde que eras asà de pequeño. Pero puedes llamarme Visco.
Era cierto: años atrás, luego de cumplir los cuatro, BenjamÃn comenzó a oÃr ruidos extraños por las noches, rato después de haberse dormido; a veces eran ronquidos, otras gritos o risotadas que lo hacÃan despertar con mucho miedo y correr al cuarto de sus papás en busca de ayuda. Aunque él estaba seguro de que habÃa algo en el armario, sus papás no le creÃan y lo convencÃan de volverse a dormir diciéndole que sólo se trataba de un sueño.
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