Septiembre 2007
Monthly Archive
Eventos28 Sep 2007 06:04 pm
Brisa Fresca
Como te había contado, finalmente estuvimos con María del Carmen, mi amiga cuentacuentos, en la Escuela “Ursula Llames de Lapuente”, de la calle Mansilla de Capital Federal. Cuando llegamos había chicos de tres primeros grados esperándonos.
Me gustaría poder transmitirte la ternura que nos dieron, la energía positiva que nos llegó de ellos, las ganas de participar, el asombro. Pero es muy difícil hacerlo con palabras, porque no lo vivimos con la cabeza, sino con el corazón.
Me impresionó ver cómo criaturas dominadas muchas veces por la acción eléctrica de los Power Rangers o Cien por ciento Lucha, o por la vorágine de las imágenes de la tele y la muñeca de turno, se quedaban hipnotizados con las narraciones de María del Carmen. No volaba una mosca, ni siquiera un mosquito, demostrando una vez más, que los chicos bien motivados y con opciones para elegir, se interesan, son curiosos, tienen ganas de otras cosas también.
Nos llenaron de regalos, dibujos, y hasta un libro hecho por todos, con una historia de Paco del Tomate ilustrada con fotos de los personajes hechos en masa y papel de colores. Ya te voy a mostrar las fotos. ¡Unos capos! Cuánta creatividad bien orientada por Eva Teijeiro, a quien agradecemos la oportunidad de recibir esta brisa fresca, a Noemí Zanovello, la directora, y a todo el equipo de maestras que se nota que vienen haciendo un trabajo bárbaro.
Y un gran beso a María del Carmen por acompañarme en esta experiencia hermosa.
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Eventos18 Sep 2007 09:23 am
Un Club para emocionarse
Cuando decidí lanzar mi blog como un espacio que me permitiera interactuar más con ustedes, conocernos, cambiar opiniones, jamás imaginé que me iba a convertir en un flojo de lágrima fácil. Es que recibo mails de gente que hace tanto por los demás, que uno no puede menos que sentirse poco y emocionarse mucho.

Los otros días me escribió Diego Rivada, secretario del Club Deportivo Barracas de General La Madrid. Confieso que al principio no entendía qué podía tener que ver yo con este tipo de instituciones. Hasta que me fui enterando de que General La Madrid es una pequeña comunidad de 10000 habitantes en el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires, que este club comenzó a tomar forma a principios de los ’60 y que ya a partir del ’62 inicia una larga trayectoria como equipo de fútbol que llega con gloria hasta nuestros días.
Pero lo que más me sorprendió fue descubrir la cantidad de actividades adicionales al fútbol que vienen desarrollando, especialmente en los últimos tres años: inauguraron una sala de Atención Primaria de la Salud, una biblioteca y una sala de computación con internet. Tienen una murga, un club de ciencias para niños, apoyo escolar, un taller de lectura de cuentos, uno de manualidades y otro literario. En lo deportivo no se quedaron sólo con los logros del fútbol; también tienen hockey y rugby. Y un montón de otras cosas para más de 400 chicos y adolescentes que participan de manera permanente.
Cuando pensé que ahí se acababa mi sorpresa, Diego me cuenta ¡que no cobran cuota social! Es decir que todo lo hacen con la ayuda de cien voluntades, gente con un corazón enorme que hablan poco y hacen muchísimo.
Las madres de los chicos hacen empanadas todos los viernes para recaudar fondos (se venden más de 80 docenas por vez), los padres construyen los fines de semana, y hay médicos, abogados, bibliotecarios, docentes, laburantes colaborando a cada rato, dando contención, buscando soluciones, desarrollando las potencialidades de quienes pasan por el club.
Y como si fuera poco, además publican una revista, que no por nada se llama “Pensar y Hacer”, que sirve para mostrar un balance de lo realizado y en la que los chicos colaboran activamente y hay otras notas de interés.
A esta altura me di cuenta de que, al contrario de lo que pensaba, tengo mucho que ver con este tipo de institución, con esta clase de gente que se rompe el alma por tener una comunidad mejor. Porque este es el país en el que quiero vivir, un país de hechos, de soluciones encontradas, de prometer menos y arremangarse más. Y por eso me emociona ver que se puede, que es posible. Y este Club es un gran ejemplo a seguir.
Ojalá muchos nos contagiemos de esta historia. Toda ayuda es bienvenida para el Deportivo Barracas (donaciones de libros, materiales, colaboraciones personales, etc.) por eso te invito a que visites su página (www.deportivobarracas.com.ar) y te emociones como lo hice yo.
Desde aquí les mando un abrazo de oso para Diego y el resto del equipo, y desde ya les digo que desde hoy dejo de ser de Boca para hinchar por el Deportivo Barracas.
No, mentira, soy bostero hasta la muerte. Un beso para todos.
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Eventos15 Sep 2007 06:30 pm
Magia y Cuentos
Estoy re-contento porque el próximo miércoles 26 de septiembre nos vamos con María del Carmen mi amiga cuentacuentos, escritora y mujer orquesta de Chivilcoy, a compartir una tarde con los chicos de primer grado de la Escuela “Ursula Llames de Lapuente”, que queda en la calle Mansilla de Capital Federal y está dirigida por Noemí Zanovello.
Invitados por Eva Teijeiro, la seño de Educación Plástica, María del Carmen narrará con su habitual maestría algunas de mis historias y yo les voy a contar a los chicos, con trucos de magia, cómo se crea un cuento desde la gestación de la idea hasta su publicación.
Espero que les guste y que los chicos no digan “¡abracadabra!” para hacerme desaparecer.
¡Nos vemos!
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Prensa10 Sep 2007 05:35 pm
“Hay que poner de moda la lectura”, Revista Nueva, Julio de 2007
Había una vez un hombre que convocó a la paciencia, la voluntad, la constancia y la pasión para pelear por el sueño que lo desveló toda su vida: escribir para niños. Un buen día, logró su cometido. “Si estás convencido de los pies a la cabeza de lo que te propones, el momento llega”, dice Fernando de Vedia (45 años), el hombre en cuestión, quien abandonó la comodidad de un trabajo estable para transformarse, en la actualidad, en uno de los autores más leídos de la literatura infantil argentina. Previo a su presente, existe un pasado que nos remonta a un Fernando de ocho, nueve, quizás diez años, que creaba obras de teatro, novelas o descifraba los trucos de la caja mágica que le había regalado su tía Kuky. La magia también le valió para inmiscuirse en la inocencia de los chicos. “Siempre me fascinó inventar historias y personajes. Escribo desde que tengo memoria, pero lo tomé seriamente cuando nacieron mis sobrinos. Les narraba mis relatos y les encantaban. Lo hacía en paralelo con mi labor de redactor publicitario en importantes compañías. Me sentía Diego de la Vega y el Zorro: las corporaciones y los cuentos infantiles no se llevan bien; pocas personas sabían de mi alter ego”, recuerda Fernando, que, en rigor, no es De Vedia (es un seudónimo que esconde una curiosa anécdota, pero prefiere mantenerla en el anonimato). “La vocación comenzó como hobby, pero creció más. La llegada de mi hija Clara (de seis años) fue el impulso definitivo para publicar, A los meses, se agotó el libro debut: El inventor de la calesita. Entonces, con la editorial pensamos: ‘acá hay más que un hobby’. Y editamos el segundo… ¡y llega’ mos al décimo! Allí sentí que concluyó mi ciclo en la empresa y, a fines del 2006, renuncié. ¡La cara de mis compañeros cuando se enteraron de mi otra faceta! ¡No podían creer cómo lo había mantenido en secreto! Ahora me dedico a mi verdadera esencia”.
Un cambio de vida. Al fin y al cabo, Fernando se animó a más: “Me jugué por mi sueño. Me iba muy bien, no fue fácil perder el respaldo económico, pero los libros funcionaron. No fue una decisión rápida, sino un largo proceso de profundos cambios. Fue un renacer, vivir una segunda vida dentro de la misma. No lo podría haber hecho sin el apoyo de mi familia, de mi mujer María, con quien estoy casado hace 16 años. Es mi crítica más acérrima, una fuente de mejora y una fuerza enorme para torcer mi rumbo”. Tarde o temprano, la valentía trae sus frutos. Algunos de sus más célebres títulos (con reediciones y más de 70 mil ejemplares vendidos) son Paco del Tomate, La oficina de los besos perdidos, El mago Bambini, Marvin Marbles y el príncipe de los desterrados, Las espantosas historias de Morton Fosa y Lalo Lalupa.
Cuentos cortos y novelas de fantasía, aventura o terror… su obra abarca un rango de edad que se extiende desde los 4 hasta los 12 años. Y el éxito golpeó su puerta: su stand fue furor en la última Feria del Libro. “Salvo el círculo íntimo, nadie sabía lo que hacía -acota-. Fui a la Feria con el miedo de que el público no se acercara a mi escritorio. Hasta llamé a un par de amigos para que fueran con sus hijos (risas). Cuando llegué, un sinfín de chicos me esperaban. Fue una experiencia maravillosa, noté el capital que había reunido”. Fernando define su obra con dos palabras: “tierna” y “divertida”. “Se basan en un personaje central, un antihéroe: el inventor de cosas inútiles, el mago que devela sus trucos, el arqueólogo que nunca descubre nada. Al final, logran su objetivo. Los niños no se identifican con el ser perfecto. Por otro lado, no hay moralejas ya que ellos sólo quieren entretenerse. Aunque una palabra, aun sin proponértelo, transmite un valor; pero debe ser espontáneo”, explica quien ahonda en temas como la amistad, la tarea en equipo y el amor. La fórmula parece dar resultado ya que, confiesa, el feeling con sus lectores es único. “Me ayuda el vínculo con Clara y las visitas que hago a los colegios -agrega-. Me da mucho placer el humor infantil. Es una forma de que la inocencia permanezca en algún rincón del corazón; de preservar la pureza en un mundo tan contaminado.
Por otra pane, la devolución que te hace este público… ¡Son crudamente sinceros! Te adoran o te critican brutalmente. Me encanta que no haya doble mensaje, que sean exigentes y no los conmueva cualquier relato. En mi Web dejan comentarios muy dulces; eso es una confirmación más de que no puedo reducir esto a un pasatiempo”. Fernando se reconoce como poco metódico al sentarse frente a la computadora. No tiene horarios estrictos; es decir, es bastante caótico. Puede concluir un libro en dos años, seis meses, una semana o un día. Depende de la caprichosa inspiración. “Clara me estimula, me conecta con su mundo, su lenguaje. Es un
disparador de ideas. ‘La oficina…’ son las desventuras de un papá al que se le pierde el beso de su hija. Una mañana, desde su ventana, ella me mandó un beso volador. Me pregunté: ¿qué pasaría si ese beso no hubiese terminado en mi mejilla? La sensibilidad está a flor de piel”, detalla quien tiene como modelos a J.K. Rowling, Roald Dahl, Ricardo Marino, María Elena Walsh y Luis Pescetti.
Tiempos modernos
Antes de dormir, Fernando le lee un cuento a Clara. Las estadísticas arrojan que cuatro de cada diez menores de 10 años no transitan esa experiencia en sus casas. Fernando opina: “Sin dudas, leemos menos. Pero se contrapone con el millón de personas que van a la Feria. El libro está visto como un objeto de consumo y no de lectura. Hay que generar una nación de lectores para que los chicos sean pensantes, tengan espíritu crítico y libertad de opinión. La TV, la computadora y los videojuegos deben convivir con los libros. El rol de los padres es primordial. Es necesario leerle al niño, ¡pero nosotros también debemos leer, somos sus guías! Los docentes deben fomentar el hábito; y los autores, ofrecer material interesante. Hay que poner de moda la lectura. Harry Potter logró que un niño devorara 500 hojas en tres días. Pero si leen sólo eso, no sirve como una iniciación. Faltan estrategias y políticas”. Mientras tanto, Fernando se colma de sueñitos (el máximo ya lo alcanzó). Que su hija le pida otro cuento o que su obra desembarque en la TV, el teatro o el cine. ¿Otro importante? Aportar un granito de arena en el proceso de formación de los niños y que, en un futuro, sean ellos los que compartan con sus hijos un texto de de Vedia. En una palabra, trascender.
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Eventos04 Sep 2007 07:32 pm
¡Regalemos entre todos una biblioteca!
¿Cuántas veces querés hacer algo bueno por los demás y no sabés cómo? Bueno, ahora tenés una oportunidad lindísima.
Resulta que en la provincia de Santa Fe hay una ciudad que se llama Santo Tomé (me salió un versito), y en sus afueras, en una zona donde antes había quintas, fueron llegando un montón de familias para probar suerte, la mayoría del norte de la provincia.
Así se formó un barrio nuevo, encantador según me dicen y con mucho campo alrededor, poblado por personas muy humildes, que sólo consiguen trabajos temporarios o son beneficiarios de planes sociales.
Vos dirás, ¿y por qué me contás todo esto? Porque en ese barrio está la escuela Simón de Iriondo. Según palabras de Ana García, que está en la dirección, “la escuela es bellísima” y su edificio va a cumplir ¡cien años! (como Doña Chusmona). Pero no tienen biblioteca y para Ana es fundamental que los chicos dispongan de libros porque “ necesitan esperanza, ventanas al mundo, placer, alegría, descubrimiento, sorpresa, belleza, emoción, ternura, confianza…”. Cuánta pasión se nota en sus palabras, ¿no?
Hay otra razón para soñar con una biblioteca, y es que la falta de trabajo y las carencias económicas de la gente hace que los chicos tengan excesivo tiempo libre y los libros les darían una contención que hoy no tienen.
El problema es que, según la legislación vigente, para poder construir el lugar adecuado para la biblioteca y luego pedir el cargo de bibliotecario, ¡primero deben tener 1500 libros! Increíble ¿no?
Cuando a Ana le dijeron esa cantidad, que suena mucho, en vez de darse por vencida se le ocurrió la buenísima idea de pedirle a los amigos que le regalen los libros. ¿Qué tal?
Por eso aquí estoy yo diciéndote que, si en tu casa tenés un libro, nuevo (o usado en buen estado), podés mandarlo a los chicos de la escuela Simón de Iriondo para que por fin tengan su biblioteca tan esperada. Con mandar un solo libro alcanza, porque si somos muchos pronto lograremos el objetivo. No parece tan difícil.
Claro que podés enviar la cantidad que quieras, incluso sería bueno contarlo en el cole para juntar entre todos los compañeros.
Eso sí, no pueden ser libros de texto. La legislación pide que sean obras de literatura y no importa la edad para la cual estén dirigidas. Todas las edades son buenas.
La dirección es: Escuela Simón de Iriondo, Roque Sáenz Peña 3546, (C.P. 3016) Santo Tomé – Santa Fe.
Acordate, si mandás un libro nuevo o usado, tu alma se va a sentir más linda, más buena y con olor a pastito recién cortado.
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