Noviembre 2008
Monthly Archive
Eventos25 Nov 2008 05:26 pm
Doctora de la palabra, la imaginación y la cultura.
Por Diego Javier Rojas
Semanas atrás, la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, entregó el título de Doctora Honoris Causa a Laura Devetach, en reconocimiento a sus méritos profesionales, su postura ética en relación con la infancia y el valor de su obra literaria, desde este blog va este homenaje…

“Soy mujer de buena voluntad
mucho trabajo
variadas noches sin sueño
y carencia total de aburrimiento”(1)
Laura Devetach nació en Reconquista, Santa Fe, lugares y paisajes de su infancia evocados en cada uno de sus trabajos. Pajuerana como ella misma se identifica al vivir en Buenos Aires.
“Laburante y artista”, laburante de una vida nada fácil y llena de lugares vividos que se meten sin permiso en su obra y artista de alma, de la literatura, artista para chicos. En su obra encontramos personajes queridos y entrañables como un monigote que dura poco; un garbanzo que hace las 1001 y puede llegar a explotar; hormigas que cantan “chimichurri” y pasean por las paginas del libro; panaderos que nos hablan sobre la libertad. Libertad que ella misma expresa en cada una de sus obras, libertad negada en los años ’70 por arriesgarse a retozar con la fantasía.
Recorrer su poética, es un continuo juego que requiere una complicidad con el lector. Un juego que podría ser: desovillar un ovillo (estilo literario) y un piolín (la propia Laura) y encontrarnos con marcas, claves, guiños.
Al desovillar hallamos un lenguaje cotidiano, con una búsqueda en lo folclórico y popular (dichos, leyendas, coplas), musicalidad entre letras, onomatopeyas que suenan y dejan huellas, intertextualidad que nos hace “piantar un lagrimón”.
Quienes somos cómplices de este juego, tenemos ganas de seguir jugando y muchas veces volver a jugar el mismo juego, acompañados por un hombrecito verde o un monigote. Jugar, así es su escritura: lúdica-literaria que ya tiene su lugar en el mundo de la fantasía y de los niños con deseos de fantasear.
Diego Javier Rojas
Bibliotecario Escolar.
Olavarría, Pcia. de Bs. As.
(1) Devetach, Laura: Para que sepan de mí. Buenos Aires: de la Flor, 1988
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Eventos23 Nov 2008 07:04 pm
No ganamos la Davis…

…pero para tener mejor comunicación que la que tuvieron entre ellos los jugadores de nuestro equipo, te propongo que escribas tu email en la ventanita que está en el margen superior derecho (sobre el libro) y te suscribas a mi blog. De esta sencilla forma te puedo enviar un mail por día para avisarte cada vez que publico algo nuevo en este espacio.
¡Ventaja al resto!
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Eventos23 Nov 2008 05:35 pm
Jugando a las visitas.
Esta semana estuve en el Colegio Balmoral de Banfield. En medio de una hermosa zona residencial, esta institución, que está a punto de cumplir 50 años, me recibió con mucho cariño.

Confieso que cuando supe que estaría con chicos de sexto grado, tuve mis reservas. Cada vez que hago una presentación para los más grandes me pregunto si se engancharán con mis cuentos, mis bromas y mi magia. Siento que se encuentran tan hipermotivados y con un nivel tan alto de exposición a los diferentes medios, que temo no poder captar su atención. Por fortuna, una vez más la realidad me demostró lo contrario: se trataba de un grupo de chicos muy capos, muy informados y con gran interés por la charla. Prueba de ello fue que, al terminar, me ametrallaron a preguntas, una más inteligente que la otra. Además, habían leído a Morton Fosa.

Se dio un escenario ideal para mostrarles que para muchos textos no hay edad ni género, sino ganas de pasarla bien. Así, aproveché para narrarles una de las historias de “Cuentos de Hadas y Princesas”, que fue muy bien recibida por todos. Cuando llegó el momento de charlar sobre los ilustradores, los chicos elogiaron a Gonzalo, el profesor de arte, quien estaba presente y parece que es muy bueno.
En la charla posterior con las maestras, entendí el gran trabajo que vienen desarrollando en relación a la lectura, no sólo a través de la organización de un concurso literario, sino también con un plan que incluye varios libros por año. Mis felicitaciones por darle a la literatura el espacio que se merece.
En una mañana de sol tibiecito, me fui del Balmoral con muchos amigos nuevos, y muy agradecido por esta invitación a Alicia, María Beatriz, Nilda y Mónica.
¡Hasta muy pronto!
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Eventos21 Nov 2008 02:20 pm
Recreo.
Felicitaciones a Verónica Pedroni y a Ricardo, los nuevos Campeones Morales del Pensamiento Lateral, que acertaron la respuesta al último ejercicio que decía así:
Estás en una habitación que tiene sólo cuatro puertas.
En una de las puertas hay un grupo de agresivos mercenarios ansiosos de violencia. La otra es vigilada por cinco lobos salvajes sedientos de sangre. En la tercera puerta hay diez fornidos leones muertos de hambre. Y la cuarta es custodiada por cinco luchadores de Sumo dispuestos a todo. ¿Por cuál de las puertas podrás salir de la habitación?
La respuesta de Verónica y Ricardo fue:
Salgo por la puerta de los leones porque están muertos.
¡Bravísimo! Y aquí va uno nuevo para el que se atreva:

Matías notó que faltaban cincuenta metros para la línea de llegada y decidió correr con todas sus fuerzas. Tan rápido corrió que dejó atrás a los demás y ganó la carrera con mucha ventaja, ante el festejo del público. El primer premio era de diez mil dólares y una medalla de oro, pero Matías no recibió ni una cosa ni la otra, a pesar de haber pasado sin problemas el control antidoping y de no haber sido descalificado.
¿Por qué no le dieron los premios a Matías?
Espero ansioso tu respuesta.
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Eventos21 Nov 2008 01:48 pm
Y vos, ¿cómo te inspirás?
Con esta pregunta quiero dar comienzo a una sección que intenta reflejar cómo logran atraer a las musas aquellos que dedican su vida a la creación. La inspiración es necesaria para cualquiera de nosotros, no importa la actividad que realicemos. Por eso me parece interesante que veas cómo hacen los demás, en el convencimiento de que siempre se puede aprender algo nuevo con el ejemplo.
Con esta idea en la cabeza, estuve charlando con Mónica Pironio, ceramista, pintora e ilustradora de reconocida trayectoria, egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes “Manuel Belgrano”, cuyas obras forman parte de colecciones particulares de Argentina y del extranjero.

“Para inspirarme a la hora de crear”, me cuenta Mónica, “podría decirte que creo en los efectos nutrientes de los estímulos del arte, de la calle, las conversaciones con mi hijo Agustín, la realidad de todos los días, los vínculos. Para mí esa es la potencia inspiradora. En general se llama inspiración a algo que viene o llega, y a mí me sucede poco. Cuando me pongo a hacer, sucede algo, que puede gustarme desde el inicio o que me lleva bastante tiempo conseguir. Llevo conmigo lo que escucho, las lecturas, la poesía, lo que he visto y sentido y seguramente, de alguna manera, eso debe teñir la producción de cualquiera de las cosas que realizo”.

Juego, técnica mixta sobre papel.
¿Tenés alguna rutina para buscar la inspiración?
A veces cuando tengo mucho trabajo y debo estar muchas horas sentada, me levanto de tanto en tanto y me preparo té. Prendo la radio. Escucho diferentes programas para no escucharme a mí misma. Digo a mi cabeza. Así descanso de mí. Difícil es el silencio, aunque cada tanto hago un alto de sonidos buscados y escucho a los muchos pájaros que andan por las ramas de los árboles de mi casa. No tengo rutinas, no me gusta sentir que todos los días son iguales. Y cuando no tengo plazos rigurosos de entrega de trabajo, me disperso en diferentes actividades. Pinto, Leo, voy a mis clases de yoga, preparo comida, salgo a cenar con alguien a quien quiero, voy a ver espectáculos, museos, escuchar música y los viernes tal vez sí tengo un compromiso que no cambio: voy al cine con mi hijo.

Sin título, téc. mixta sobre papel.
¿Y tu lugar de trabajo también te ayuda en ese sentido?
Mi lugar de trabajo está en mi casa. Así no tengo que trasladarme. Eso me gusta, quedarme y alternar mi trabajo con otras tareas (aunque a veces atente con el trabajo y sus tiempos). Un sitio donde tengo la computadora, pegada a una ventana que sólo deja ver el verde de los árboles, el rojo de las rosas chinas y un pedazo de cielo. Por otra escalera independiente, que da al patio, fuera de la casa y camino a la terraza, se llega a mi taller. Pinto y trabajo allí para los libros, sobre el tablero. Esos son mi lugar. Donde pienso y realizo mi trabajo.

Un rey con 99 (libro).
Mónica respira en cada poro felicidad y pasión por lo que hace, sin dudas dos factores magnéticos a la hora de atraer buenas ideas.
“Tengo la infinita suerte de dedicarme a lo que me gusta y sólo por eso soy una agradecida”, me dice Mónica, antes de despedirnos. “Mis padres tuvieron la delicadeza y el respeto para observarme y dejarme hacer. Rodearme de estímulos para que sintiera que podía pensar en seguir haciendo lo que más me gustaba, siempre. A veces cuesta un poco ganarse la vida, pero no me ha ido mal. Primero fui ceramista y vendí por todo el país muchas piezas diseñadas por mí. Siempre pinté y también realicé muchas exposiciones. Tuve la suerte, de que en un mar de cosas, muchos eligieran comprar mis obras, aquí y en el extranjero”.
“Llevo ilustrados muchos libros y he trabajado muchísimo como ilustradora de libros escolares para chicos que estudian en todo el país. Hice las tapas y las ilustraciones de una colección de libros junto a las Abuelas de Plaza de Mayo. Pensé los textos y las ilustraciones de otra colección de libros y diseñé tarjetas, ilustré afiches y catálogos. Estoy planeando unos libros, difíciles, algo de ilustración, textos poéticos y fotografías. Veremos…”
Gracias Mónica, por tus inspiradoras palabras. ¡Y mucha suerte con tus proyectos!
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Eventos21 Nov 2008 11:45 am
Cómo hacemos para que nuestros hijos lean: Guía práctica para padres.
Por Silvia Finder Gam

Inauguremos un momento.
Hablando con mi marido, después de haber comido al mediodía nos dispusimos a jugar a los mejores recuerdos. Aparecieron vacaciones en la provincia de Buenos Aires, la primera plancha en el mar, con mi abuelo, besos, caricias, el primer amor… el que no fue. Hubo historias de pequeños (de nosotros y de los hijos, primos y hermanos). Entre medio de esa ensoñación a carcajadas, un recuerdo vívido: la espera de mi cumpleaños para recibir mi regalo preferido: LIBROS.
Eran muy caros cuando yo era chica y sabía que entre varios amiguitos y algún tío me iban a regalar los más lindos. Esos troquelados que al abrirlos formaban la escenografía de lo que se narraba (el bosque de Blanca Nieves, el de Caperucita, la casa de chocolate de Hansell y Gretel, y más, mucho más).
Ese libro de tapas amarillas con el Cíclope en la portada trayéndome las Leyendas Universales aún está en mi corazón. Pero el recuerdo más fuerte fue el de la SOBREMESA LEÍDA.
Después de comer, la mamá de Alejo, se sentaba a la mesa con un libro, algún artículo interesante del diario, algunas reflexiones de algún autor, poesías… Pero allí no terminaba la cosa. Después de la lectura seguía el diálogo. Entre ellos (la mamá, el papá, él y su hermano) el tiempo comenzaba a tener otro ritmo, el de la intimidad, el de las sugerencias, el de las opiniones. Recordaba las sensaciones placenteras que le producía saber que su mamá y su papá eran totalmente para ellos, que los escuchaban, que compartían y hasta disentían en armonía.
Apareció, entonces, en mi recuerdo, la imagen de mi mamá trayendo una obra de teatro, poesías para seleccionar para uno que otro recital, la de mi papá leyendo la última escena que había escrito, y la de mi propia persona leyendo cuentos. Entonces reaparecieron sensaciones de gran felicidad.
Y allí se me ocurrió: ¿por qué no plantear un nuevo JUEGO para disfrutar?: EL DE LA SOBREMESA LEÍDA.

Ya que siempre estamos corriendo y es poco el tiempo que tenemos para compartir, después de comer usemos como postre una lectura breve, un cuento, una poesía, un artículo interesante para debatir entre todos. Puede ser un día cada uno, o no, como quieran pero háganlo, disfruten de la lectura en familia, sorpréndanse de lo que va a pasar. Por algo, después de tantos años, nos seguimos acordando de esos momentos.
A ver ¿quién nos sigue? y cuenten, compartan, vamos, no sean egoístas, hágannos un lugar en un rinconcito para emocionarnos. Los espero jugando y disfrutando con los libros. Ahora tomo mi escoba (que recién saqué del taller de reparaciones) y me voy a narrar.
Silvia Finder Gam
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