Animate a dar forma al rompecabezas de la tapa de mi último libro “El espantoso diario de Morton Fosa“. ¿A que no podés armarla en menos de 10 minutos?
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Animate a dar forma al rompecabezas de la tapa de mi último libro “El espantoso diario de Morton Fosa“. ¿A que no podés armarla en menos de 10 minutos?
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Según informa Clarín en su edición del último viernes, en una reunión del Mercosur Cultural que se hizo en Montevideo, acordaron que los libros circulen sin costos fiscales dentro del Mercosur. El Secretario de Cultura Jorge Coscia declaró que “esta decisión abre el camino del español en Brasil, un gigante con una política bilingüe en expansión que ampliará las publicaciones en castellano dentro de la región”. ¡Ojalá que así sea!
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Esta semana, diversos medios nacionales han reflejado una novedad que impactará en forma positiva a todos los que tienen relación directa o indirecta con el mundo de los libros, a los autores que aún no han logrado publicar y, por supuesto, al futuro cultural de nuestro país. Sucede que ya tiene media sanción en Diputados la ley que permitirá crear el Instituto Nacional del Libro.
¿Por qué digo que es tan importante este tema? Porque las funciones de este instituto serán promover la edición y distribución del libro argentino, apoyar la traducción de nuestros autores a otros idiomas y la apertura de librerías en poblaciones con más de 20 mil habitantes que no tengan ninguna. Como si fuera poco, también facilitará la participación en ferias y exposiciones. ¿Qué tal?
Parece que será un ente público no estatal que contará con un presupuesto anual de 20 millones de pesos para otorgar subsidios y créditos a la industria editorial. Las empresas registradas podrán desgravar el 70% del IVA que pagan en el proceso productivo, y el 30% de ese monto dará origen al presupuesto antes mencionado.
Después de tres años de discusiones y diálogo con la Secretaría de Cultura de la Nación, de quien dependerá el instituto, las Cámaras relacionadas han declarado estar de acuerdo y satisfechas con esta ley. Sólo falta esperar su sanción, su puesta en marcha y que cumpla con los beneficios que promete por el desarrollo de un sector fundamental de la cultura argentina.
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…aunque nunca soñé algo así: toda una escuela (chicos, maestros y padres), trabajando a lo largo del año con todos mis libros. Sin embargo, esto fue lo que sucedió en la Escuela nª 1 Domingo F. Sarmiento de General Villegas, la misma en la que estudiaron Manuel Puig y Antonio Carrizo.
Allí estuve esta semana, invitado por las autoridades de la institución y por Carolina Labarta, docente bibliotecaria de la 1, como cierre del proyecto “Tiempo de leer, de escribir y disfrutar creando” enmarcado dentro del Plan Distrital de Lectura “Villegas en palabras“.
Desde el momento en que puse un pie en este hermoso edificio centenario, sentí que iba a vivir algo distinto y especial: a la derecha del hall de recepción, una calesita gigante giraba sin parar y un muñeco enorme de Paco del Tomate, hecho en tela, observaba su invención, rodeado de otras creaciones; a la izquierda había una escenografía del mundo de hadas y princesas, con cuentos, dibujos, estrellas, telas suavecitas y reproducciones a gran escala de mis libros sobre esta temática, y en el pasillo central colgando del techo, varios de los personajes de mis libros confeccionados en papel maché me daban la bienvenida.
En una de las primeras salas me encontré con una exhibición de muñecos de Supersucio quien, en distintas situaciones, mostraba lugares típicos de General Villegas como el teatro, el cuartel de bomberos, la plaza, el campo y muchos más. Una verdadera galería de arte, obra de un grupo de madres y de Edgardo, artista y hermano de una de las maestras.
Al fondo, en el gimnasio, me topé con un montón de inventos locos y geniales pensados y realizados por los chicos, al estilo de Marvin Marbles.
Un poco más allá, un rincón dedicado al mago Bambini, con su libro y sus personajes en gran tamaño y de distintos materiales, tan bien hechos que parecían recién salidos del cuento. Y además, los chicos haciendo trucos de magia vestidos de magos junto a brujas Piojeras que los miraban con atención.
En un costado, dos muñecos de Ana y su papá reflejaban momentos de “La oficina de los besos perdidos”, rodeados de flores y frascos con muchísimos besos. A su lado, un Felipe tamaño natural salido de mi libro “El pescador de estrellas”, mostraba cómo intentaba cazar un pajarito a punto de treparse a un árbol disfrazado con plumas de plumero.
Y después, la increíble cueva de Lalo Lalupa igual que la de verdad, llena de tesoros y hasta con el mismísimo sarcófago de la momia.
Como si todo esto fuera poco, por la mañana tuve el privilegio de conocer el estudio de la famosa Radio Bochinche, instalado en una de las aulas de la escuela y utilizado todas las semanas por los chicos, que van rotando para leer sus creaciones o hacer entrevistas que son escuchadas a través de parlantes ubicados en toda la institución. Una idea para imitar que incentiva notablemente a los alumnos y de la que fui parte con un reportaje que me hicieron un grupo de chicos que nada tienen que envidiarle a periodistas profesionales. De ahí nos fuimos al gimnasio a una ronda de buenísimas preguntas con todos los chicos del turno mañana.
Después del almuerzo, luego de ser recibido en la puerta por una increíble multitud de hadas, princesas, magos, brujas y hasta Paco del Tomate en persona, hice mi presentación para los alumnos del turno tarde, sus familias y chicos de cuatro escuelas invitadas, y luego, lleno de regalos, pasé el resto de la jornada firmando ejemplares en la librería Biblos, bien custodiada por Cristina, su dueña, y por un Supersucio gigante ubicado en la puerta.
Me resulta muy difícil transmitirte con palabras lo que viví en tan pocas horas en General Villegas. Ver a parte de la comunidad, más de quinientos cincuenta chicos con sus familias, involucrada durante meses con tantas ganas, esfuerzo y trabajo detrás de un proyecto común, es emocionante y alentador. Impulsados por la energía inagotable de Patricia, Marta y Carolina, directora, vice y bibliotecaria del turno tarde respectivamente, el equipo de docentes integrado por Miriam, Rosita, Sandra, Daniela, Vivi S., Vivi T., Norma, Karina, Andrea, Alejandra, Claudia, Patricia, Marisel, Marisa, Guillermina, Andrea V., Ana, Fabiana, Betty, Liliana, Marcela y las chicas de gabinete Paola, Lorena y Romina, demostró una vez más la importancia de la escuela pública en la movilización y el desarrollo de una sociedad. Con más gente apasionada como este grupo de maestros, padres y chicos, el futuro de nuestro país no tiene límites.
Regresé a Buenos Aires con el corazón revuelto de emociones y optimismo, feliz de poder dedicarme a una actividad que me permite conocer a gente maravillosa que, en silencio, sin estridencias, pero con gran amor y vocación, construye nuestra Patria día a día.
¡Felicitaciones! Y gracias por tanto cariño. Nunca los voy a olvidar.
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Agarren los libros que no muerden
La revista Reporte Publicidad, dirigida por mi amigo Carlos Acosta, refleja desde hace quince años todo lo relacionado con el mundo de las comunicaciones. En su número aniversario, quiero destacar una entrevista a Carlos Bayala, reconocido creativo argentino y dueño de la agencia de publicidad Madre, porque menciona algo que siempre me ha preocupado: la poca lectura de la mayoría de los responsables de escribir los numerosos avisos que vemos en la tele, en las revistas o en la calle. Mirá lo que dice: “Yo tengo un redactor, que me está sorprendiendo muchísimo, que proviene de Letras, y hay una enorme diferencia en la formación. Obviamente tiene que incorporar un montón de elementos que provienen de lo publicitario, pero eso es relativamente simple. Creo que a los directores de arte les falta bellas artes y a los redactores literatura“.
¡De acuerdo en todo con Bayala! Basta con ver los horrores de ortografía o de estructura que muchas veces reflejan los titulares o los textos publicitarios para entender que es así. Y continúa Bayala: “Faltan redactores que hayan leído a Hemingway“. Y eso que estamos hablando de profesionales que deberían dar el ejemplo con su trabajo. ¿Será un mal de nuestra época?
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La escritora Nidia Lupi, que vive en Entre Ríos y es docente jubilada, hoy nos abre su corazón en esta poesía que con mucho placer comparto con vos:
Si no tuviera…
Por Nidia Lupi
Si no tuviera estos años.
Si no tuviera este Ser…
Si no tuviera estos ojos.
Jamás podría creer.
Si no tuviera esperanza…
Si no tuviera el amor.
Si no tuviera estos hijos…
Solo tendría dolor.
Si no tuviera salud…
Si no tuviera ilusiones.
Si no tuviera trabajo.
Me faltarían razones.
Si no tuviera a un Dios.
Si no tuviera qué decir.
Si no tuviera objetivos.
Ya no podría vivir.
NL
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